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Chez Coco

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Huevos pochados con setas


Una de las experiencias que más me gusta ( que creo engancha) que te produce la gastronomía, es la sensación de poder viajar sin moverte del asiento. Ahora que lo escribo, me doy cuenta de que suena a topicazo. Pero realmente ayer me sentí como una francesita chic en el París más emblemático de los años 20.

Mis amigos más foodies y yo, muchas veces hemos fantaseado, debatido e incluso discutido,alrededor de infinidad de temas filosóficos que envuelven a la gastronomía de ese halo que se debate entre el arte más puro y un oficio funcional donde los haya. Uno de nuestros últimos preceptos, y así hemos intentado reflejar en el web de Onfan, es el hecho de que la gastronomía no sólo se basa, intrínsecamente, en la comida que te sirven en el plato, como si de una mesa de operaciones se tratara, escudriñando con atención los pros y los contras de aquello que nos estamos comiendo. La mayoría de las veces, los platos se disfrutan más si vas acompañado, y si el contexto alrededor de la comida es el apropiado. Un bocadillo de tortilla no es lo mismo que un bocadillo de tortilla de patata casera un domingo de otoño con una manta y esa peli que tanto te apetecía ver, en buena compañía.

Lo mismo le pasa a la cena que tuve el placer de degustar ayer. No es el mismo un cocolette en tu casa, que en la franceu rostiserie más chic y requete-elegante. El próxima día vuelvo disfrazada de francesita, es lo único que me faltaba.  Chez Coco se sitúa en un enclave privilegiado, en la misma Avenida Diagonal de Barcelona, en pleno centro de la ciudad. Sólo con acercarte, ya llama la atención la iluminación del interior y los grandes techos. Es como si de dentro emanara una luz especial, como de cuento, como queriéndote decir ” entra, y te habrás introducido en un país diferente, en una época diferente”. El local es precioso e indescriptiblemente elegante. Paredes infinitas recogen los altísimos techos decorados con lámparas de cristal. Suelos de mosaico y espejos enormes son base del decorado. Nada más entrar, una pintura enorme en la pared de la izquierda simula un cartel de cerveza de años pasados. Al frente, la rostiserrie en sí misma, con decenas de coqcolettes rustiéndose con diferentes ingredientes. A mano derecha, y un poco más al fondo, la cocina abierta, un mostrador enorme de madera verde rodeado de vitrinas en las paredes con menaje de cocina de acero.  Pasado este vestíbulo que antecede a la sala, nos llevan a nuestra mesa. Hay de todo, pero nosotros elegimos una de estas mesas encajadas en bancos con espalderas enormes que rebosan más allá de nuestras cabezas, y donde por cierto, se estaba comodísimo.

He de decir que no me esperaba que la comida fuera nada del otro mundo, porque si el local es una obra de arte ya en sí mismo, y encima la comida es buena, imaginaos donde va a estar una servidora cada vez que le surge una unión en Barcelona. Era martes noche. El restaurante estaba casi lleno. Nos abstubimos de pedir LOS POLLOS ( en mayúscula porque, como dice mi amigo Isma, “tienen más títulos que yo”, y además costaban entre 55€ y 86€ la pieza), no por un ataque de cordura, ya que de eso tenemos poco a la hora de comer, sino más bien porque veníamos con ganas de probar las diferentes propuestas del restaurante, y pensamos que, si el sitio merecía la pena, acabaríamos volviendo con más colegas a probar un señor pollo de esos y compartirlo entre todos. Nos quedamos con las ganas, ya os adelanto que lo que comí me sorprendió para bien, así que volvemos y os contaré cómo se llamaba el Don Pollo que me comí.   Comenzamos con la Ensalada de canónigos con champiñones, frambuesa liofilizada y paté de campaña. Buenísima. Te sacan una especie de rulo con el interior de la mezcla de vegetales y el exterior de láminas de paté, como si fuera un canelón gigante. Me sorprendió muy gratamente, la verdad. A estos platos les suelo denominar yo “marranadicas”, porque nunca se me ocurriría juntar esa clase de ingredientes así, pero el caso es que la disfruté al máximo. (Otro buen ejemplo de “marranadica” rica sería la ensalada de endivias, fresas y queso del Compartir, para que os hagáis una idea). Bueno, la ensalda: Hay que probarla, sin duda.   Pedí también un aperitivo de sobrasada y tostadita. Famosa la sobrasada francesa, de toda la vida. ¡Me apetecía, qué queréis que os diga! Muy buena.  Coliflor gratinada con Comté. He de reconocer que yo ya soy fan de las raciones de “acompañamientos”, los “side orders” de los anglosajones. Me parece lo más tomarse un plato principal, con un montón de platillos alrededor de verduritas y acompañamientos. Pero bueno, a parte del placer del hecho en sì, la coliflor me pareció exquisita. (Y eso a pesar de que, como buena chicarrona del norte, en mi casa me han enseñado que la verdura con queso…¡Eso sí que es una marranada, y no de las buenas!). Estaba jugosa, En su punto de cocción, y con una bechamel de queso suave (eso sí, un plato como para compartir, como el de sobrasada, porque al final son pesados).  Continuamos con unos huevos poché con setas. En su punto. Una delicia. Por decir algo, un pelín sosos.   Finalizamos el ágape con un cocolette rustido a las hierbas, acompañado de patatas fritaas y ensalada. Para cuando vino este plato, yo iba a explotar,así que no puedo ser muy objetiva, pero la verdad es que no me pareció nada del otro mundo. De sabor normal, y textura… No diría que estaba seco ni mucho menos, pero vaya, no me sorprendió ni por un lado ni por otro. Para ser la especialidad, me decepcionó. Desde luego, no recomendaría el mejor pollo asado de Barcelona en este restaurante. Eso sí, por 11 € te comes un pollito entero (nada desdeñable, las cosas como son) con patatas y ensalada en París dentro de Barcelona. Merece la pena una visita, ¿no?

Chez Coco

-Avenida Diagonal, 465 -
08306 BARCELONA 

934449822

www.chezcoco.es

Entrada a Chez Coco
Entrada a Chez Coco
Pollo
Pollo
Huevo y coliflor
Huevo y coliflor
Coliflor gratinada
Coliflor gratinada
Sobrasada
Sobrasada
ENSALADA “RO-COCÓ”. (BERROS - CHAMPIÑONES - MOSTAZA - FRAMBUESAS - PATÉ DE CAMPAÑA)
ENSALADA “RO-COCÓ”. (BERROS – CHAMPIÑONES – MOSTAZA – FRAMBUESAS – PATÉ DE CAMPAÑA)

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