Corría el año 2005 y dos desconocidos coincidían en una cena de Navidad de esas en las que no conoces al que tienes sentado al lado. En este caso estaban sentados uno en frente del otro, así que no quedaba más remedio que interactuar, o la cena sería un rollo. Pronto se dieron cuenta de que los dos tenían algo en común: ambos eran unos locos de la gastronomía y apasionados del buen comer. Así que cruzaron conversaciones, charlaron sobre sus restaurantes preferidos, alardearon de ser el mejor cocinitas de tal o cual plato, e intercambiaron sus números de teléfono, prometiendo volverse a ver con una excusa: él le repararía el ordenador, y ella a cambio le invitaría a cenar en un sitio diferente y espectacular. Así nació una bonita amistad entre dos foodies acérrimos, que duraría hasta el día de hoy.

 

El protagonista de la historia soy yo. Me llamo Ismael Vallvè, soy Ingeniero en Telecomunicaciones, y he trabajado durante años dirigiendo webs de grandes empresas. Un buen día, un poco harto de la monotonía del trabajo del día a día, decidí dejarlo todo. Cogí mis bártulos, convencí a mi mujer, y nos marchamos ambos a recorrer el mundo durante un año entero. Visitamos rincones que nunca pensé que visitaría, culturas con las que jamás pensé que interactuaría, y en muchos casos me sentí como uno de ellos, no como un turista más. Aprendí a moverme más despacio, a bajar el ritmo, recordé lo que era apreciar las pequeñas cosas de la vida: un amanecer, un trozo de pan recién amasado y horneado, el sabor de pescado recién pescado, la importancia de la buena compañía…

Y así pasaron los meses, y llegó el momento de regresar.

Lejos de añorar la experiencia vivida, aquellos momentos y vivencias me sirvieron en mi vuelta para darme cuenta de que mis amigos y mi familia son un pilar importantísimo en mi vida, y de que mi entorno es igual de extraordinario que el de los indígenas de Nueva Zelanda. Pero también me di cuenta de lo tedioso que era mi trabajo. Llevaba meses sin sentarme delante de mi mesa de trabajo, y la vuelta se me hizo durísima en ese sentido: caras largas, falta de imaginación en el día a día, monotonía a raudales…. Me planteé algo seriamente: quería encontrar una forma de vivir que me apasionara. Convertir mi hobby en mi trabajo. Así, no tendría que volver a trabajar nunca más.

 

Para entonces ya corría el año 2010. Y mi cabeza no paraba de dar vueltas. Quizás hasta soñaba despierto. Pero a mí eso nunca me ha importado… Intuía que podía hacer mis sueños realidad, ¡siempre había sido capaz de seguir mis instintos y con  esfuerzo conseguir lo que me proponía! Lo que no tenía claro era qué quería hacer con exactitud…

Llamé a Patricia (la otra protagonista de la historia, que para entonces se había convertido en una de mis mejores amigas), y a otro de mis mejores amigos: Ignasi. A los dos les interesaba lo que tenía que decir.

 

“Quiero montar mi propia empresa” – les espeté – “Una empresa web, basada en gastronomía . Y quiero que vosotros forméis parte de ella”. Me miraron con cara de sapo, y arquearon sus cejas pidiéndome paso a explicaciones más concretas.

 

Así es como comenzó la primera etapa. Generar la idea no era una cosa fácil. Yo tenía muy claro que tenía que dedicarme a algo que me apasionara, pero también que controlara a nivel técnico. Por tanto, parecía que el tándem perfecto lo compondrían mis dos pasiones: la gastronomía y el mundo web.  Comenzamos entonces con la lluvia de ideas. Queríamos cubrir un hueco en el mercado, pero, por encima de todo, queríamos pasarlo bien, construir una herramienta para nosotros mismos, algo que nos ayudara o nos enriqueciera dentro de este ámbito gastronómico.

Cierto día (uno como otro cualquiera en el que nos encontrábamos para hablar del proyecto), se me antojó desayunar un croissant. Íbamos a entrar en el primer bar a la vuelta de la esquina, cuando me di cuenta de que lo que a mí en realidad me apetecía era EL CROISSANT. Quería uno amantequillado, con ese hojaldre tan crujiente y tan tierno al mismo tiempo, dulce pero no empalagoso…Al asomarme por la ventana del bar, y ver ese bollo industrial, brillando con su mermelada de azúcar química cual moflete pulido, me di cuenta de que no iba ni a probar esa cosa. Patricia nos agarró del brazo y nos dijo: “Seguidme, os voy a llevar a comer el mejor croissant de Barcelona”.

 

Paré de golpe, como si la inspiración me hubiera invadido de un leñazo: “Señores y señoras, ¡acaba de nacer Onfan!”.

 

A partir de ese momento, la idea empezó a adquirir matices más nítidos, íbamos dibujando nuestro camino. No necesitábamos otra guía gastronómica al uso, la gente está harta de críticos gastronómicos especializados  que dictan los cánones de la estética culinaria. Estamos en la era 2.0. Lo que hacía falta era una web interactiva, un espacio donde todos pudiéramos generar sinergias alrededor de una misma pasión: la gastronomía.

 

Generamos soluciones…

 

Ponte en situación: es invierno, estás visitando Badajoz. Son las 3 y pico del mediodía y tú no has comido todavía. Sabes que en Extremadura hacen un asado para chuparte los dedos. El caso es que no tienes ninguna referencia sobre dónde harán el mejor lechón de la zona, así que decides llamar a Juan, ese amigo viajante que se sabe los bares de España y sus especialidades “de pe a pa”. Juan no contesta (debe de estar viajando). Decides entonces preguntar a un viandante que pasa por ahí si conoce algún restaurante recomendable. El señor, muy simpático él, te sugiere probar un establecimiento a una manzana de donde te encuentras. Llegas, miras la carta. Echas un ojo furtivo al resto de las mesas (pero como es tan tarde, todo el mundo está con los postres…). Preguntas al camarero si el lechón está bueno. Te dice que sí. En Badajoz se come lechón, así que pides lechón. Y entonces pasa lo de muchas veces: Cuando el camarero te acerca el plato, ya intuyes que eso no era lo que habías imaginado. Un minúsculo trozo de carne flota en una salsa de colorines en medio de una fuente. Está seca, no sabe a nada. Y lo peor, ¡es que tú querías, sencillamente, un lechón asado! Y encima te acabas de gastar un pastón.

Te acaba de pasar lo que a muchos. Es la historia del croissant (si hubiera entrado a aquel bar) contada de otra forma. ¿Y por qué nos pasa eso? Por dos sencillas razones: has confiado en alguien que no tiene los mismos criterios que tú (no es tu prescriptor de calidad), y has elegido un plato que no era la especialidad de la casa. Al cabo de unos días hablas con Juan, y le cuentas lo ocurrido. “¡En ese bar hacen el mejor cocido de Badajoz!”, te suelta tu amigo. No estabas en el lugar equivocado. Pediste lo que no debías.

 

¿Te imaginas que cada vez que fueras a comer siempre acertaras y tuvieras la experiencia deseada? Pues eso es lo que queríamos conseguir con Onfan.

 

Así que identificamos problemas, y generamos soluciones:

 

Problema  de Base

El usuario no encuentra dónde comer algo concreto con rapidez

(me apetece…un buen croissant, un buen lechón…)

Solución de Base

Desarrollaremos una herramienta donde reducir el tiempo para encontrar qué comer y dónde.

Toda la gestión que hagas para salir a comer (llamar a amigos, consultar guías, buscar en internet, conversaciones de whatsapp, etc.) te la solucionaremos, ¡y en la palma de tu mano!

Problema específico nº 1

Analizamos la decisión de las personas a la hora de comer y nos dimos cuenta de un factor muy importante: la elección de los prescriptores.

Hoy en día, en la guías gastronómicas por internet, los comentarios anónimos son difíciles de acotar. Hay miles de usuarios detrás de una buena (o mala) crítica, pero quizás no tienen nada que ver conmigo ni compartan mis gustos!

 

Solución  específica nº 1

En Onfan todo el mundo podrá opinar, pero cada usuario se hará fan sólo de aquellos con los que se sienta identificado.

De este modo, quizás yo tenga 10 fans que me sigan por mis valoraciones, pero yo no tendré que seguirles a ellos. Yo tendré mis propios prescriptores de calidad. Así, cuando busque una especialidad, podré encontrar aquella que ha sido recomendad sólo por la gente a la que considero buenos prescriptores

Problema específico nº 2

No todos los restaurantes son excepcionales en su totalidad. De hecho, la gran mayoría tienen especialidades concretas que les brindan la fama. Tan molesto es pedir lo que no tocaba en un establecimiento, como irte de ahí sin haber pedido la especialidad famosa.

Solución específica nº 2

Desarrollaremos una web basada en especialidades culinarias, no en valoraciones de restaurantes.

 

 

Pruebas y más pruebas…

Al cabo de unos meses, nos pusimos en marcha para generar la aplicación web, con sus funcionalidades, y su diseño. No os creáis que fue fácil, no  todo son aciertos a la primera de cambio…Éste era el aspecto de la primera hornada de Onfan:

 

Nuestro equipo…

Para cuando Onfan fue tomando forma, nos dimos cuenta de la gran labor de equipo, profesionalidad y esfuerzo que requeriría un proyecto de tales dimensiones. Así que reunimos a los mejores en su sector, conformando un joven conjunto de 7 personas apasionados y comprometidos con el proyecto.

Hoy por hoy, Onfan somos:

Silvia Costa, alias “on fire”. Directora de desarrollo. Experta en SocialMedia, fue responsable de contenidos online para TV3.

Ronny López. Programación BackEnd: Experto en bases de datos REDIS (no-SQL). Es un friki de los ordenadores, sólo que caribeño y sin gafas de pasta.

Rafael Bermúdez. Programación FrontEnd: Máster en seguridad transaccional.

Ignasi Calvis. Financiero. El rey de los números. Saca y exprime de donde no hay.

Ismael Barros. ¿Te suena el logo de series yonkis? ¿O es que tú te comprabas las series? Ahí lo fichamos, y desde entonces se ha convertido en nuestro Director de Arte.

Celso Lopez. Nuestro caballero andante. Capaz de engatusar a damas y caballeros. Como no podía ser de otra forma, es nuestro comercial.

Patricia Martinena. Psicóloga y gastrónoma de corazón, la Ratatouille del equipo. Directora de prensa y contenidos.

Ismael Vallvé. Ingeniero en telecomunicaciones. Apasionado de la gastronomía, y de la tecnología, y de usarla para facilitarnos la vida y pasar más rato haciendo lo que más te guste. CEO. O lo que es lo mismo, el Master.

 

Ampliando horizontes: Un sueño inimaginable

Como buenos foodies, un buen día decidimos acudir al congreso de San Sebastian Gastronómica, uno de los mayores eventos del mundo realcionados con la cocina, para ampliar contactos, y realizar entrevistas a algunos de los más importantes cocineros del mundo y así poder generar contenido de calidad en nuestro blog. Pudimos charlar sobre el proyecto con grandes maestros de la cocina, como Carme Ruscalleda o Juan Mari Arzak, quienes nos aconsejaron y apoyaron en todo lo que les pedimos. Fueron unos días maravillosos, en los que aprendimos y disfrutamos muchísmo. Pero no fue por eso solamente por lo que recordaremos este congreso como uno de los días más importantes para Onfan.  El segundo día de trabajo, uno de los cocineros más importantes del panorama internacional nos confirmaba una entrevista, así que teníamos ante nosotros al mismísimo Andoni Luis Aduriz, del restaurante Mugaritz, para presentar nuestro proyecto e ilusiones. Estábamos nerviosos, siempre lo estamos, antes de presentar nuestras propuestas a personas que concocen tantísimo el mundo de la agstronomía. Pero Andoni nos miró, nos felicitó, y exclamó: “Ojalá se me hubiera ocurrido a mí esa idea. Me encantaría formar parte de este proyecto”. Lo demás, es historia, lo importante aquí es que, desde entonces, Andoni Luis Aduriz se convirtió en nuestro asesor y representante dentro del mundo gastronómico. ¡Impresionante!

 

La primera guía VISUAL

Tras el primer intento estético-artístico de Onfan, nos dimos cuenta de que nos faltaba algo. Estudiamos el proceso de toma de decisiones, y aprendimos que nuestro subconsciente es el que procesa más información en nuestro cerebro, y por tano, es el subconsciente el que toma las decisiones en la mayoría de los casos. Y eso “yo profundo” no se nutre de palabrería, porque es nuestro cerebro más antiguo, el emocional. Ese subconsciente se nutre de las experiencias, de lo visual. Porque no hay nada más rápido y eficaz que una imagen que hable por si sola. Por ello, ponemos a tu disposición fotografías de las especialidades tomadas por el resto de la comunidad OnFan.

Piénsalo, con una foto no sólo puedes ver qué aspecto tiene cada plato. Puedes fijarte en la vajilla, las copas, el ambiente del local, su público, el cuidado que ponen en los detalles… dependiendo del ángulo, ¡quizás hasta seas capaz de apreciar la distancia entre las mesas!

Ya sabemos que no somos los primeros en decir que una imagen vale más que mil palabras. Pero Onfan va más allá. Hemos elaborado una interfaz realmente intuitiva y visual, para que, de un solo vistazo, tu inconsciente, que juega un papel crucial en las decisiones que tomas, te ayude a visualizarte en ese lugar, y decidas si quieres probarlo o no.

Generamos reputación on-line

Onfan emplea el contenido que producen los usuarios para generarles reputación online. Funciona en ambos sentidos: los contenidos de OnFan ayudan a los usuarios a formarse un juicio fiable sobre una especialidad y a la vez el feedback de esos usuarios jerarquiza o puntúa a los distintos prescriptores, bien sean profesionales o apasionados de la gastronomía.

Es decir, que los datos que publica cada usuario sirven para 1: Forjarse una reputación en la red (cuanto mejor valoradas estén tus opiniones, más se fiarán de ti el resto de usuarios, y por lo tanto mas fans tendrás… ¡y hasta podrás ganar cenas gratis!),  y 2: Para que el resto de la comunidad se beneficie de tus conocimientos y tenga así acceso a una inmensa guía gastronómica hecha por verdaderos expertos

 

Ampliando las funcionalidades de Onfan…

No sólo especialidades. También transmitimos la experiencia.

Entonces, situémonos. Quizás conoces un lugar donde hacen unas albóndigas celestiales, pero donde es mejor no probar los calamares. Onfan te propone transmitir ese conocimiento a tus seguidores, ¡ellos también se merecen conocer tus secretos!

Pero la cosa no queda ahí. Onfan ha ido creciendo cada día, y los colaborados de este proyecto hemos ido sumando nuevas ideas al planteamiento inicial. Una de ellas ha sido la incorporación del concepto “experiencia” dentro de la web.  Porque creemos que, a veces, la valoración de una especialidad no se rige sólo por su sabor, sino por toda la experiencia que envuelve al plato: el restaurante, la localización, el olor, la compañía de ese día, la hora en concreto en la que disfrutaste la experiencia, o aspectos como el servicio, la decoración o el ambiente del restaurante. ¡Queremos que nos lo cuentes todo, porque eso marca la diferencia!

Blog

Un espacio donde explayarte. Aquí puedes publicar tus últimos descubrimientos, tus inventos gastronómicos y comentar las noticias que más te impacten del apasionante mundo gastronómico. Si lo haces bien conseguirás que la gente te siga y valore tus conocimientos y comentarios gastronómicos.

Recetas

Porque no todo va a ser salir de picos pardos. A veces apetece quedarse en casa. Si eres un cocinitas, aquí tienes un rincón donde mostrarle al mundo tus mejores creaciones. Si no lo eres, podrás buscar recetas rápidas y fáciles. Y ¿quién sabe?, a lo mejor un día te arrancas con los fogones y sorprendes a tus amigos y familiares.

Lo quiero probar

Una wishlist, o lista de deseos. Platos y lugares de los que has oído hablar y que te gustaría conocer de primera mano. Los quieres probar, paladear, degustar y disfrutar. Hasta que llegue ese día, guárdalos en tu lista. Si tienes suerte, quizás un alma caritativa haga realidad tus deseos.