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GastroCine: The Trip

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Poster de la película de Michael Winterbotton


Sí. Estamos ante un viaje gastronómico. No. No estamos ante otra gastrocomedia. Hablamos de un viaje que ha pasado hace poco por nuestros cines. No sé como ha funcionado. Supongo que no excesivamente bien. No obstante Michael Winterbottom suele aglutinar a pequeños puñados de seguidores, ciudad por ciudad, conformando una parroquia nada desdeñable de aficionados a las estimables marcianadas como el que esto suscribe. Le reconoceréis por sublimes rarezas como 24 hours party people, 9 songs o una relativamente reciente Tristam Shandy The Cock and Bull Story… un desternillante ejercicio metafílmico sobre el rodaje de la obra homónima de Laurence Sterne. Asaz recomendable esta última, añado.

 

En este caso repite elenco principal con Steve Coogan, en el papel de un actor pijo, extoxicómano, forrado y exquisitamente cabronazo (perdón) que ante la imposibilidad de disfrutar junto a su amante de un viaje gastronómico encomendado por el diario The Observer (para uno de esos reportajes”con cara conocida”) decide invitar a un antiguo amigo, el cual se gana la vida imitando a personajes famosos en la televisión británica. Este último personaje es, por cierto, interpretado por Rob Brydon, otro de los maravillosos caretos británicos habituales en el cine de Winterbottom y en series como Extras o Little Britain… Con eso lo decimos casi todo. Bienvenidos grandes caretos de la comedia británica. Benditos seáis siempre.

 

El resultado es una deliciosamente áspera y absurda gastro-road movie grabada en afamados restaurantes del norte de Inglaterra (Condado de Yorkshire, Lancashire…) la cual proviene de la selección de escenas de una estupenda serie gastronómica de la BBC de seis capítulos que ha hecho multiplicar por unas cuantas cifras el volumen de afluencia a determinados sitios como el Holbeck Ghyll Hotel (http://www.holbeckghyll.com/the-trip) en el cual se da una de las primeras batallas dialécticas de la pareja de personajes. Una de tantas.

 

Pues bien; de qué habla The Trip. De nada, algunos dirán. Pues gracias a esos “de nada”. The Trip habla de descojonarse de la vida (perdón otra vez y van dos) o de cómo a partir de una edad pasa de sonreirnos a descojonarse ella (la vida, y otras…), habla de comida, del sentido de la amistad, de comida otra vez y de cómo las cosas se van perdiendo o algunas no se van entendiendo con el tiempo. De cómo somos los hombres y no dejaremos de ser. También gozosamente inexplicables pero sin lírica pop. Como algunos platos, como algunas cosas que hacemos cuando no nos sentimos obligados a ponernos artificial y floridamente mariposones en facebook. Inefables los piques de la pareja de amigos a la hora de imitar, fabulosamente (los dos actores son reconocidos imitadores) a Michael Caine, Dustin Hoffman, Woody Allen, el sonido de un submarino o diseccionar a fondo el dolor de una canción del grupo ABBA (tal cual)… fabulosamente, ¿lo he dicho? . ¿Se puede diseccionar la nada? Mientras tanto tendremos un gozoso desfilar de especialidades gastronómicas que harían las delicias de cualquier mínimo aficionado al octavo arte. Abro en esto una última vía de debate aquí.

Estamos ante lo que determinados críticos catalogarían como cine “de momentos” y al que otros discutirían la calidad del apelativo de “cine” en sí por su falta de estructura y nudos apropiados de desenlace. Pero da igual, o a nosotros nos lo da. O a mi. El que esto firma siempre agradecerá filmes como éste. Filmes que no lo son. Películas que además dan cabida a la gastronomía sin escenas bochornosamente y tópicamente sensibloides que la rebajan a los pies de topicazos simpáticos (con cocineros italianos ibizencamente morenos… ¿esta gente ha visto un cocinero alguna vez?) y un esteticismo barato de Pinterest y demás ralea. ¿Cuántos cretinos no han incluido en su repertorio de seductores baratos lo de “se me da bien cocinar” por culpa de dichas producciones? Pues esta no pertenece a ese indeseable club, tranquilos. No se la pierdan cuando la pasen en Televisión… o donde sea. Róbenla si pueden.